Dolor de cadera: significado espiritual y causas emocionales
Por el equipo editorial de Body Hemi-SyncActualizado el Política editorial
Guardar en PinterestQué es el dolor de cadera
El dolor de cadera es un dolor que se siente en la articulación de la cadera o a su alrededor: en la ingle, en la parte externa de la cadera o en el glúteo. El dolor en la ingle suele venir de la propia articulación. El dolor en la parte externa suele venir de los tendones y de las bolsas llenas de líquido, o bursas, que los amortiguan.
Entre las causas frecuentes están la artrosis, que desgasta el cartílago de la articulación con la edad, el síndrome doloroso del trocánter mayor (una irritación del tendón o de la bursa en la parte externa de la cadera), las distensiones por el deporte o por el uso excesivo y el dolor reflejado desde la zona lumbar, como en la ciática. En las personas mayores, una caída puede romper la cadera, sobre todo cuando los huesos están debilitados por la osteoporosis. En los niños, una cojera o un dolor de cadera pueden deberse a una inflamación, a una infección o a un problema del hueso en crecimiento, y siempre hay que revisarlos. La mayor parte del dolor de cadera mejora con un reposo relativo, analgésicos, ejercicio suave y fisioterapia. La artrosis grave puede tratarse con una prótesis de cadera.
El significado emocional del dolor de cadera
El movimiento de las piernas, y por tanto tu forma de caminar, empieza en las caderas. Las piernas te permiten avanzar libremente, lo que relaciona las caderas con la autonomía. En lo espiritual, el dolor de cadera se relaciona a menudo con frenarte a la hora de seguir adelante, o de tomar una decisión importante.
Un punto de inflexión que dudas en tomar
El dolor de cadera aparece a menudo cuando emprendes un camino personal y empiezas a preguntarte por qué y cómo las cosas son como son. Las viejas certezas se aflojan y no sabes bien hacia dónde ir. Quizá te preocupe el futuro, te pongas ansioso cada vez que se presenta una gran decisión y sientas que no vas a ninguna parte, que tus esfuerzos no darán fruto, o incluso que "no sirves para nada". ¿Puedo de verdad alcanzar los sueños que llevo en el corazón?
Vivir para ti o sacrificarte
En el centro suele haber una gran dualidad. ¿Tengo derecho a vivir para mí, o debo seguir sacrificándome por los demás, como siempre he hecho? Esa división puede impedirte moverte en absoluto. Si sigues viviendo bajo presión, por un camino que no te gusta, la tensión crece. Quizá también sientas que debes ceder, contra tu voluntad, ante alguien o algo más fuerte que tú.
La rigidez tras una herida
Los problemas de cadera muestran rigidez y resistencia: una inflexibilidad hacia una persona o una situación. Pueden aparecer después de un momento en que te sentiste traicionado o abandonado, una herida lo bastante profunda como para hacerte cuestionar todas tus relaciones. Quizá quieras poner "nuevas reglas" para protegerte y que nunca vuelvan a herirte así.
Necesidades que nadie ve
Cuando las caderas duelen, como en la artritis, el cuerpo señala un desequilibrio interior. Quizá te sientas incapaz de presentar tus ideas y tu personalidad, y entonces recurras a la sumisión. Luego la ira se acumula porque los demás no ven tus necesidades. Te gustaría que respondieran a tus expectativas sin que tuvieras que pedirlo. Donde hay dolor, pregúntate si también hay mezclada un poco de culpa.
La intimidad y el placer
Unas caderas que duelen o se niegan a moverse también pueden plantear preguntas sobre el placer y la cercanía. Quizá estés conteniendo tu placer sexual por miedo o por culpa, te veas como una mala pareja o te cueste acoger al otro. Quizá la intimidad te asuste, hasta el punto de que alejarte de la persona que quieres te parezca más fácil que enfrentarte a lo que temes. Algunas personas notan que el peso en torno a las caderas parece mantener una pequeña distancia entre ellas y el otro.
Esto puede venir con una sensación de impotencia, sexual o más amplia: te cuesta aceptarte con tus gustos, tus deseos y tus placeres, o ya no te sientes capaz de ocupar tu lugar y de plantarle cara a alguien. Las reglas que te pusiste a ti mismo, o que asumiste de la sociedad, pueden alejarte de lo que podría darte placer. La pregunta es dónde estás poniendo tus límites, y si estás viviendo tu vida en tu cabeza en lugar de en tus sentimientos.
Caderas desgastadas o debilitadas
Cuando la cadera se desgasta o pierde hueso, se relaciona con una sensación de seguridad que se ha tambaleado. Te sientes impotente y ya no te atreves a moverte. Quizá te sientas vacío, como si hubieras dado muchísimo y ahora estuvieras agotado.
¿Lado izquierdo o lado derecho?
El lado que duele añade un matiz. En este enfoque, el lado derecho lleva el principio masculino, activo, y el lado izquierdo el principio femenino, receptivo, tanto en hombres como en mujeres. Superpuesto a la pregunta propia de la cadera, si puedes vivir para ti y seguir adelante, el lado muestra dónde está la duda. Consulta los lados izquierdo y derecho del cuerpo para saber más.
Dolor de cadera izquierda
El dolor de cadera izquierda se relaciona con el principio femenino: el sentir, la intuición, la ternura y el recibir, y las mujeres de tu vida. En este lado, la gran dualidad de las caderas, vivir para ti o sacrificarte, suele aparecer como un dar: cuidas de todos y ya no recibes, hasta sentirte vacío. La cadera izquierda también puede preguntar por la intimidad y el placer, por si la cercanía te asusta o si la culpa te impide disfrutar de lo que sientes. Puede señalar una herida en una relación cercana que te hizo poner nuevas reglas para que no vuelva a pasar nunca. La pregunta es dónde podrías dejar el papel de madre de todos y permitirte que te cuiden.
Dolor de cadera derecha
El dolor de cadera derecha se relaciona con el principio masculino: la acción, las decisiones, la dirección, el trabajo y la autoridad, y los hombres de tu vida. Aquí la duda ante un punto de inflexión suele tener que ver con el camino exterior: un cambio profesional, una decisión que sigues aplazando, un paso que te haría afirmarte ante alguien más fuerte. Quizá sientas que debes ceder, contra tu voluntad, ante un jefe, un padre o un sistema, y seguir por un camino que no te gusta. En un hombre, puede tocar cuestiones de fuerza y de rivalidad. En una mujer, puede tocar su vida laboral y los papeles que se esperan de ella. La pregunta es qué decisión, tomada con cierta flexibilidad, te permitiría avanzar.
Una forma más amable de vivirlo
El objetivo no es culparte por una cadera dolorida. El desgaste, las lesiones, los tendones, los huesos y la zona lumbar tienen un papel real, y las señales de alarma de más arriba necesitan un médico. La perspectiva emocional te invita a mirar cómo estás avanzando.
- Deja el papel de madre de todos. No tienes que cuidar de todo el mundo.
- Permítete recibir. Acepta los cuidados, la ayuda y el amor, y deja que te nutran.
- Di tus necesidades. Los demás no pueden responder a expectativas que nunca han oído.
- Sé más flexible a la hora de decidir. Una decisión no tiene que ser perfecta para ser el siguiente paso acertado.
- Suelta las cargas que ya no necesitas. Unas responsabilidades más ligeras hacen que elegir sea más fácil.
- Mira tus límites. Pregúntate qué reglas te protegen y cuáles solo te impiden vivir.
- Agradece a la vida lo que te enseña. Cada experiencia puede ayudarte a encontrar tu equilibrio y a avanzar con confianza.
Leer el lado izquierdo o derecho
Preguntas para hacerte
Tómate tu tiempo. No hay respuestas correctas: simplemente observa lo que surge.
- ¿Ante qué decisión importante me estoy frenando, y qué temo si la tomo?
- ¿Creo que tengo derecho a vivir para mí, o solo a sacrificarme por los demás?
- ¿Me han herido, traicionado o dejado, y he puesto nuevas reglas para que no vuelva a pasar nunca?
- ¿Me enfada que los demás no vean mis necesidades, mientras yo nunca las digo en voz alta?
- ¿Mantengo la distancia con la persona que quiero porque la cercanía me asusta?
- ¿Me siento agotado de tanto dar, y me permito recibir?
“Ya no tengo que ser la madre de todos. Me permito recibir, tomo mis decisiones con flexibilidad y avanzo con confianza.”
Ir más lejos, con suavidad
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Nuestros productos están pensados para la relajación y la introspección. No son un tratamiento médico y no sustituyen la atención que recibes.
Cuándo consultar a un médico
- Una caída seguida de dolor en la cadera o en la ingle, no poder ponerte de pie ni apoyar el peso en la pierna, o una pierna que parece más corta o girada hacia fuera. Llama al 112 o al número de emergencias de tu país, porque puede ser una fractura de cadera.
- Un dolor de cadera con fiebre, escalofríos o una articulación caliente, roja o hinchada. Puede ser una infección.
- Un niño o un adolescente que cojea, que se niega a caminar o que tiene dolor en la cadera, el muslo o la rodilla. Necesita un médico el mismo día.
- Un dolor de cadera con entumecimiento, debilidad en la pierna o un dolor que baja por debajo de la rodilla.
- Un dolor que empeora por la noche, o que viene con una pérdida de peso sin explicación.
- Un dolor de cadera que no ha mejorado al cabo de dos semanas, o que te dificulta caminar, subir escaleras, ponerte los calcetines o dormir.
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Fuentes e inspiración
Información médica
Lectura emocional y espiritual
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 219–220.
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 270–271.
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 182–183.
Esta página es una interpretación original escrita por el equipo editorial de Body Hemi-Sync. Se inspira en estas fuentes sin reproducirlas. Cómo escribimos y revisamos nuestras páginas.
