Dolor pélvico: significado espiritual y causas emocionales
Por el equipo editorial de Body Hemi-SyncActualizado el Política editorial
Guardar en PinterestQué es el dolor pélvico
La pelvis es el anillo óseo situado en la base del tronco, formado por los dos huesos de la cadera y el sacro. Une la columna con las piernas, soporta el peso de la parte superior del cuerpo y contiene la vejiga, el intestino y los órganos reproductores. El dolor pélvico es un dolor que se siente en la parte baja de la barriga, entre las caderas o en lo profundo de ese cuenco.
Tiene muchas causas. En las mujeres, las más frecuentes son el dolor menstrual, la endometriosis, los quistes de ovario y la enfermedad inflamatoria pélvica, una infección del útero y de las trompas. En cualquier persona, el dolor puede venir de la vejiga, como en la cistitis, del intestino, como en el síndrome del intestino irritable o el estreñimiento, del apéndice, de una hernia o de unos músculos del suelo pélvico tensos. En los hombres, puede intervenir la próstata. El dolor de la cintura pélvica es frecuente en el embarazo, y una caída puede romper la pelvis en las personas mayores con huesos frágiles.
El tratamiento depende de la causa, y por eso un dolor pélvico nuevo, intenso o que vuelve una y otra vez necesita un médico. Un dolor repentino e intenso en alguien que podría estar embarazada es una urgencia.
El significado emocional de la pelvis
La pelvis une y a la vez separa las mitades superior e inferior del esqueleto. Todo movimiento al caminar y al actuar parte de aquí. En lo espiritual, la pelvis representa la sensación de estar lo bastante a salvo como para lanzarte a la vida. También representa el poder en todas sus formas: es el cuenco que reúne las energías de poder que alimentan el ego.
Miedo a avanzar
Una dificultad en la pelvis puede mostrar un miedo a avanzar en la vida y una tendencia a aferrarte al pasado. El suelo no parece lo bastante firme como para tomar impulso.
La madre de todos
Como un hijo se lleva en la pelvis, el dolor en esta zona puede relacionarse con tus propios comienzos y con las frustraciones que quizá sentiste hacia tus padres, sobre todo hacia tu madre. Quizá asumiste muchísimas responsabilidades muy pronto, y hoy lo repites intentando ser "la madre de todos".
Alguien a quien no puedes acoger
Las molestias pélvicas también pueden aparecer cuando, por la razón que sea, no puedes acoger a una persona en tu vida. Puede ser un bebé. Puede ser alguien a quien te gustaría llevar a tu casa y no puedes. La seguridad de tu familia y tu sensación de independencia se sienten entonces amenazadas.
Un placer que no sientes merecer
La pelvis se relaciona con la energía sexual y con el placer de todo tipo. Quizá te desconectes de las sensaciones agradables de la vida porque sientes que no las mereces. Quizá también te hayas sentido traicionado, o hayas sentido que alguien te dio un golpe bajo, y sigas a la defensiva. Cuando el miedo, la inseguridad, la ira y la impotencia se quedan aquí, pueden convertirse en un conflicto en torno a la sexualidad.
Necesidades básicas dejadas de lado
Los problemas de pelvis también pueden señalar que infravaloras tus necesidades básicas: un hogar, la comida, la intimidad. La pregunta es cuánto peso le das a cada parte de tu vida, para que descanse sobre unos cimientos firmes y sanos.
Dolores punzantes: lanzarte a la vida
El dolor en la pelvis se siente a menudo como punzadas agudas, élancements en francés. La palabra encaja, porque s'élancer significa lanzarse, tomar impulso. La región pélvica, sostenida por las caderas, es lo que te permite moverte y lanzarte a la vida o a un proyecto nuevo.
Ese proyecto puede ser traer un hijo al mundo. También puede ser darte a luz a ti mismo: nuevas actitudes, nuevas formas de comportarte. Pide comunicación, sexual o entre personas. En lo espiritual, las punzadas en esta zona pueden significar que dudas en comprometerte con un proyecto o una relación. O lo contrario: te cuesta salir de una responsabilidad, una relación, un trabajo o una promesa. Te sientes atrapado. En francés se dice que alguien te "aprieta el tornillo", on me serre la vis, algo muy parecido a que te aprieten las tuercas: tu libertad se está estrechando.
Una pelvis que se desvía una y otra vez
Una pelvis que se desalinea una y otra vez señala una distancia entre aquello a lo que aspiras, en tu mente y en tus deseos más profundos, y tu vida diaria y material. "Hay tantas cosas que me gustaría hacer, pero no puedo, porque…" La pregunta es qué "porque" podrías volver a mirar.
Una forma más amable de vivirlo
El objetivo no es culparte por el dolor pélvico. Los órganos, los músculos, las articulaciones, las hormonas y las infecciones tienen un papel real, y las señales de alarma de más arriba necesitan un médico. La perspectiva emocional te invita a mirar lo seguro que te sientes para avanzar, y cuánto placer te permites.
- Confía en tus decisiones. Elige una dirección nueva y permítete dar en ella un primer paso.
- Deja el papel de madre de todos. Devuelve una responsabilidad que nunca fue tuya.
- Deja entrar el placer. Date algo sencillo que te siente bien, sin tener que ganártelo.
- Vacía el cuenco del poder. No necesitas recuperar el control. La alegría, la confianza y la fe en lo que haces pesan menos.
- Quiérete tal como eres. Deja que la vida circule en lugar de retenerlo todo en la pelvis.
- Cuida los cimientos. Un hogar, buena comida, descanso y cercanía merecen un lugar real en tu vida.
- Revisa tu "porque". Pregúntate cuáles de tus razones para no actuar siguen en pie.
Preguntas para hacerte
Tómate tu tiempo. No hay respuestas correctas: simplemente observa lo que surge.
- ¿A qué nuevo paso, proyecto o relación dudo en lanzarme?
- ¿Intento ser la madre de todos, cargando con responsabilidades que no son mías?
- ¿Hay alguien a quien me gustaría acoger en mi vida o en mi casa, y no puedo?
- ¿Me desconecto del placer porque siento que no lo merezco?
- ¿Hay una responsabilidad, un trabajo o una promesa de la que me gustaría salir pero a la que me siento atado?
- ¿He estado descuidando mis necesidades básicas: un hogar, buena comida, descanso, intimidad?
“Confío en mí en las direcciones que elijo. Dejo que la vida fluya a través de mí y acojo lo bueno.”
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Cuándo consultar a un médico
- Un dolor repentino e intenso en la pelvis o en la parte baja de la barriga, sobre todo si podrías estar embarazada, o con desmayo, dolor en la punta del hombro o sangrado. Llama al 112 o al número de emergencias de tu país, o ve a urgencias, porque un embarazo ectópico o una torsión de ovario pueden poner en peligro la vida.
- Un dolor pélvico con fiebre alta, un flujo vaginal poco habitual o dolor al orinar.
- Un dolor que se desplaza a la parte baja derecha de la barriga y empeora. Puede ser una apendicitis.
- Un dolor en la cadera o en la ingle después de una caída, sobre todo en una persona mayor, o si no puedes apoyar el peso en la pierna.
- Dolor durante las relaciones sexuales o después de ellas, sangrado entre reglas o después de una relación sexual, o sangrado después de la menopausia.
- Un dolor pélvico que vuelve una y otra vez, que dura más de unas semanas o que interfiere en la vida diaria. Problemas como la endometriosis pasan a menudo desapercibidos durante años.
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Fuentes e inspiración
Información médica
Lectura emocional y espiritual
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 69.
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 340.
Esta página es una interpretación original escrita por el equipo editorial de Body Hemi-Sync. Se inspira en estas fuentes sin reproducirlas. Cómo escribimos y revisamos nuestras páginas.
