Disfunción eréctil: significado espiritual y causas emocionales
Por el equipo editorial de Body Hemi-SyncActualizado el Política editorial
Guardar en PinterestQué es la disfunción eréctil
La disfunción eréctil, o impotencia, es cuando un hombre no consigue de forma habitual tener o mantener una erección lo bastante firme para una relación sexual. Una dificultad ocasional es normal y muy frecuente, sobre todo con cansancio, alcohol o estrés. Se convierte en un problema de salud cuando se repite.
Lo más habitual es que la causa sea física, y con frecuencia hay más de una. Una erección depende de unos vasos sanguíneos, unos nervios y unas hormonas sanos, así que todo lo que estrecha las arterias puede afectarla: la presión arterial alta, el colesterol alto, las enfermedades del corazón, la diabetes, el tabaco y el sobrepeso. También pueden intervenir una testosterona baja, un daño en los nervios, algunos medicamentos, el consumo elevado de alcohol y la cirugía de próstata. Las causas psicológicas también son reales: la ansiedad por el rendimiento, la depresión, el estrés y las dificultades de pareja. A menudo cuerpo y mente se combinan.
Como los vasos sanguíneos del pene son pequeños, los problemas de erección pueden aparecer años antes que un problema cardíaco. Por eso merecen una revisión, no silencio. El tratamiento funciona en la mayoría de los hombres: cambios en el estilo de vida, medicamentos recetados por un médico, dispositivos, tratamiento de la causa de fondo y terapia psicológica o sexual.
El significado emocional de la disfunción eréctil
En lo espiritual, los problemas de erección se relacionan con el punto donde se encuentran la confianza, el control y el valor propio. Incluso cuando la causa es claramente física, puede valer la pena mirar qué toca esta situación en ti.
El miedo a soltar
La impotencia se relaciona a menudo con el miedo a entregarte con plena confianza, a abandonarte a tu pareja o a perder el control de ti mismo o del otro. Tienes miedo de mostrarte vulnerable. En este sentido, la intimidad puede intimidar. También puede haber miedo a dejar embarazada a tu pareja.
La presión por rendir
Muchos hombres cargan con grandes responsabilidades y mucha presión en el trabajo, y la sociedad les pide que rindan y que se superen. Llevada al dormitorio, esa exigencia se convierte en una presión por destacar que crea tanta tensión que "pierdes tus medios". Empiezas a temer la intimidad. Quizá te sientas obligado a dar placer a toda costa, y esa carga pesa.
Sentirte inútil o en declive
Puede pasar lo contrario cerca de la jubilación o tras perder el trabajo de repente. Te sientes un inútil, en declive. Si ya no puedes destacar en el trabajo, piensas, tampoco rendirás en la cama. En una parte de la vida, el sentido se ha ido. Si no te atreves a hablar de ello, la culpa y la confusión crecen, a veces hasta convertirse en miedo a perder a tu pareja.
Emociones que se acercan demasiado
Durante la intimidad estás más cerca de tus sentimientos. Si como hombre no has aprendido a manejar las emociones, esa cercanía puede despertar al niño interior herido, con su inseguridad, su miedo, su sensación de rechazo y de no ser comprendido. Las relaciones pasadas que viviste como fracasos humillantes pueden dejarte con la sensación de "no estar a la altura" la próxima vez. La inseguridad, la sensación de fracaso, el odio hacia ti mismo, la culpa o el descuido pueden pesar también.
Viejas heridas y rencor
La dificultad también puede venir de más atrás: rencor hacia una expareja, una sensación de traición o una separación vivida como una pérdida en todos los planos. Un daño físico o emocional anterior, también en la infancia, puede dejar el cuerpo en guardia. Estas heridas merecen el cuidado de un terapeuta formado, no una interpretación.
El poder, el territorio y las personas a las que temes no complacer
A veces contenerse sexualmente se convierte en una forma de conservar cierto poder sobre una pareja que pide demasiado. Quizá sientas que tu territorio, lo que posees y con lo que te identificas, está amenazado. O quizá te sientas amenazado por tu pareja, en lo emocional o de otra manera. ¿Qué pasará si te entregas a ella? ¿Perderás tu sensación de fuerza? En francés se dice que temes ser mangé tout rond, "comido entero", es decir, que se aprovechen de ti.
Si una pareja ha llegado a ocupar el lugar que ocupaba tu madre, y vives con miedo de no complacerla o de no poder hacerla feliz, esa impotencia también puede notarse en el cuerpo. Ser hombre también puede remitirte a la imagen de tu padre. Puedes darte cuenta de que eres distinto de él y vivir tu propia vida en lugar de la suya.
Una forma más amable de vivirlo
El objetivo no es culparte por un problema de erección. Los vasos sanguíneos, los nervios, las hormonas y los medicamentos tienen un papel real, y la revisión de un médico es el primer paso. La perspectiva emocional te invita a mirar cómo llevas tu valor como hombre.
- Define tu lugar. Sabe dónde estás, en casa y en tu relación, sin tener que demostrarlo.
- Conecta con tus emociones. Deja que los sentimientos se sientan en el cuerpo en lugar de gestionarlos desde la cabeza.
- Suelta el control. La relajación, física y mental, deja que la energía circule por todo el cuerpo.
- Separa tu valor del rendimiento. Tu valor está en quien eres como persona, no en lo que logras en la cama.
- Habla de ello. Decírselo a tu pareja suele aliviar más culpa y más miedo de lo que el silencio podría hacerlo nunca.
- Sé creativo en otros ámbitos. Tu creatividad también puede encontrar otras salidas en tu vida.
- Revisa tus valores. Pregúntate qué significa el amor para ti, y recuerda que el amor verdadero puede vivirse de muchas maneras y que lo mereces.
Preguntas para hacerte
Tómate tu tiempo. No hay respuestas correctas: simplemente observa lo que surge.
- ¿Tengo miedo de soltar, de perder el control o de mostrarme vulnerable con mi pareja?
- ¿La presión por rendir en el trabajo se ha colado en mi vida íntima?
- Desde un cambio en el trabajo o desde la jubilación, ¿me siento inútil o en declive?
- ¿Hay algo que no me he atrevido a decirle a mi pareja, y cargo con culpa o miedo por ello?
- ¿Sigo cargando con un fracaso, una traición o un rencor de una relación pasada?
- ¿Mido mi valor como hombre por mi rendimiento sexual en lugar de por quien soy?
“Defino mi lugar, acojo mis emociones y suelto el control. Mi valor está en quien soy, y mi poder está dentro de mí.”
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Nuestros productos están pensados para la relajación y la introspección. No son un tratamiento médico y no sustituyen la atención que recibes.
Cuándo consultar a un médico
- Problemas de erección que duran más de unas semanas. Consulta a tu médico de cabecera. La disfunción eréctil puede ser una señal temprana de enfermedad cardíaca, presión arterial alta, colesterol alto o diabetes, y conviene detectarlas pronto.
- Dolor en el pecho, falta de aire o un dolor que se extiende al brazo o a la mandíbula, durante las relaciones sexuales o en cualquier otro momento. Llama al 112 o al número de emergencias de tu país.
- Una erección que dura más de cuatro horas, o que es dolorosa. Es una urgencia.
- Problemas de erección después de una lesión, después de una cirugía pélvica o de próstata, o con entumecimiento o problemas para orinar.
- Problemas de erección con bajo estado de ánimo, ansiedad o dificultades de pareja. La terapia psicológica y la terapia sexual ayudan.
- No compres medicamentos para la erección por internet sin receta, y no dejes ni cambies un medicamento recetado por nada de lo que leas aquí.
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Fuentes e inspiración
Información médica
Lectura emocional y espiritual
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 231–232.
Esta página es una interpretación original escrita por el equipo editorial de Body Hemi-Sync. Se inspira en estas fuentes sin reproducirlas. Cómo escribimos y revisamos nuestras páginas.
