Moretones: significado espiritual y causas emocionales
Por el equipo editorial de Body Hemi-SyncActualizado el Política editorial
Guardar en PinterestQué son los moretones
Un moretón (contusión, hematoma) es una zona de piel que cambia de color cuando se rompen pequeños vasos sanguíneos bajo la piel, normalmente después de un golpe o una caída, y la sangre se filtra en el tejido de alrededor. Suele empezar rojo o morado, se vuelve azul o negro, luego verde y amarillo a medida que el cuerpo elimina la sangre, y normalmente desaparece en dos semanas.
La mayoría de los moretones son inofensivos y se curan con el tiempo; al principio, una compresa fría y elevar la extremidad pueden aliviar la hinchazón. A algunas personas les salen moretones con más facilidad, por ejemplo a las personas mayores, cuya piel es más fina, y a quienes toman anticoagulantes, aspirina o corticoides. Que salgan moretones con facilidad o sin motivo claro también puede ser señal de plaquetas bajas, de un problema de coagulación, de una carencia de vitaminas, de una enfermedad del hígado o, rara vez, de un trastorno de la sangre, así que merece una revisión médica. Un sangrado sin explicación puede ir unido a una anemia.
El significado emocional de los moretones
En lo espiritual, un moretón se interpreta como un dolor que se ve por fuera porque no se expresó por dentro: un dolor mental o una profunda angustia que no has puesto en palabras. La agresividad que no encontró salida puede volverse contra ti.
Cuando estás descentrado
Los moretones pueden aparecer en momentos de gran cansancio, cuando no estás centrado. Puede que estés huyendo de tus emociones y te sientas como si no fueras nada, perdido entre la multitud. En otro sentido, estás «en otra parte», con la mente lejos de donde va tu cuerpo.
Ceder tu autoridad
La interpretación espiritual de los moretones plantea la cuestión de tu poder real sobre tu vida y sus acontecimientos. Puede que te sientas al servicio de los demás, sin saber bien cuál es tu lugar, y que les dejes la autoridad que podrías expresar con tus propias palabras y acciones. Esa sensación de debilidad puede resultar profundamente irritante.
La culpa y el autocastigo
Los moretones pueden acompañar a la culpa, sea cual sea su motivo, y a un impulso de castigarte. El objeto contra el que chocas suele estar quieto, así que eres tú quien va hacia él. La pregunta que esto invita a hacerse es amable: ¿miras por dónde vas? ¿Te mueves por la vida con suavidad, o tiendes a actuar de forma brusca? ¿Estás lo bastante atento para seguir adelante, o demasiado cansado y desgastado por heridas interiores que ahora se ven en el cuerpo? Sentirte víctima de unos acontecimientos que tienes que soportar, y compadecerte de tu suerte, también puede formar parte del cuadro.
Esforzarse demasiado para ser querido
Puede que desees tanto hacer bien las cosas, que te quieran y te valoren, que toda tu atención se va a la tarea y ya no ves lo que se te viene encima. O no dejas de «darte de narices», como se dice en francés, contra preguntas que parecen no tener respuesta, y te vuelves terco en lugar de perseverar.
Sentirse molido a golpes
Los moretones también pueden hablar de necesitar amor y cariño y recibir, en cambio, golpes duros y golpes bajos. En francés, estar «azul de ira» significa estar furioso, y en el francés de Quebec «tener los azules» es un estado de ánimo bajo y sombrío, cercano a la depresión, como el blues en inglés. Si sientes que tienes que pelear contra la vida y que no mereces nada mejor, vale la pena cuestionar esa creencia con alguien de confianza. Si alguien te está haciendo daño de verdad, el primer paso es ponerte a salvo y buscar ayuda.
Una forma más amable de vivirlo
El movimiento final consiste en tomar el control de tu vida con cuidado y respeto por ti.
- Di el dolor. Pon en palabras una preocupación o una herida no dicha, en un papel o ante alguien de confianza.
- Baja el ritmo. Fíjate en cuándo vas con prisas, actúas de forma brusca o estás «en otra parte», y vuelve a donde estás.
- Recupera tu autoridad. Elige una decisión que has estado dejando en manos de otros y tómala tú, de acuerdo con quien eres.
- Deja el autocastigo. Pregúntate si la culpa que cargas es justa, y qué le dirías a un amigo en tu lugar.
- Cuídate. Mereces ser feliz y que te cuiden, no que te hagan daño, ni los demás ni tú mismo.
- Mantente flexible. Revisa tus posturas cuando te llevan una y otra vez contra los mismos obstáculos, y deja que tus planes se adapten a lo que la vida te ofrece.
Preguntas para hacerte
Tómate tu tiempo. No hay respuestas correctas: simplemente observa lo que surge.
- ¿Qué dolor o qué preocupación cargo sin haberlo puesto en palabras?
- ¿Tiendo a ir por la vida con prisas, o me muevo con cuidado y miro por dónde voy?
- ¿Dónde dejo que otros decidan cosas que debería decidir yo?
- ¿Me siento culpable de algo, como si mereciera que me hicieran daño?
- ¿Estoy tan ocupado intentando que me quieran y me valoren que ya no veo lo que se me viene encima?
- ¿Tengo suficiente calma interior, y tomo la distancia necesaria para ver lo que significa una situación?
“Retomo las riendas de mi vida. Merezco ser feliz, que me cuiden y que me traten con respeto.”
Ir más lejos, con suavidad
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Nuestros productos están pensados para la relajación y la introspección. No son un tratamiento médico y no sustituyen la atención que recibes.
Cuándo consultar a un médico
- Te salen moretones con facilidad, o aparecen sin ningún golpe que recuerdes. Un médico puede revisar tu recuento sanguíneo y tu coagulación.
- Moretones junto con encías que sangran, sangrado por la nariz, sangre en la orina o en las heces, reglas muy abundantes o puntitos rojos o morados en la piel. Consulta pronto a un médico.
- Moretones con fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso o mucho cansancio. Pide consejo médico pronto.
- Moretones en un niño que no tienen explicación, o que están en un lugar poco habitual. Busca ayuda: habla con un médico, con el pediatra o con los servicios sociales, y llama a los servicios de emergencia si un niño está en peligro.
- Un moretón tras un golpe en la cabeza con dolor de cabeza, somnolencia, vómitos o confusión, o un moretón muy doloroso e hinchado tras una caída, que puede esconder una fractura. Busca atención urgente.
- Si tomas anticoagulantes y te salen más moretones de lo habitual, habla con tu médico. No dejes ni cambies la dosis por nada de lo que leas aquí.
- Si alguien te está haciendo daño, mereces estar a salvo. Llama al 112 o al número de emergencias de tu país si estás en peligro, o a una línea de ayuda contra la violencia doméstica.
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Fuentes e inspiración
Información médica
Lectura emocional y espiritual
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 325–326.
Esta página es una interpretación original escrita por el equipo editorial de Body Hemi-Sync. Se inspira en estas fuentes sin reproducirlas. Cómo escribimos y revisamos nuestras páginas.
