Epilepsia: significado espiritual y causas emocionales
Por el equipo editorial de Body Hemi-SyncActualizado el Política editorial
Guardar en PinterestQué es la epilepsia
La epilepsia es un trastorno en el que grupos de células cerebrales se activan con demasiada facilidad, de modo que una descarga se propaga. Las crisis son distintas entre sí. Una ausencia puede parecer unos segundos de estar en otra parte, sin recuerdo de ellos. Una crisis convulsiva pone rígido el cuerpo y lo sacude, y se pierde el conocimiento. La enfermedad es eléctrica. No es una decisión de salir de la habitación, ni una violencia vuelta contra uno mismo como una condena que tú te hayas impuesto. Muchas personas viven bien con ella cuando el tratamiento es estable. La falta de sueño, las dosis olvidadas y ciertas luces o enfermedades pueden bajar el umbral. Ese plan lo fija un profesional de la salud.
El significado emocional de la epilepsia
En lo espiritual, se trata de un fallo de comunicación dentro del cerebro, una acumulación que se convierte en una onda de choque. Una ausencia se pone al lado del deseo de huir de una situación cuyas responsabilidades parecen demasiado grandes, junto con ansiedad e impaciencia. El clima que describe es una atención excesiva al lado racional y un corte con los propios sentimientos. Una frase más dura de estas páginas, la de que la crisis muestra una violencia vuelta contra uno mismo y una costumbre de castigarse, es una pregunta sobre la dureza con la que te juzgas. No es la razón por la que se activan las células.
Una crisis convulsiva se pone al lado de la creencia de que la vida solo ofrece rechazo, violencia, ira y desesperanza. La sensación es la de tener que luchar siempre, de ser perseguido, de sentirse culpable por una agresividad que se reprime junto con cualquier otra emoción que quiere salir. La cabeza está llena de ideas y ninguna está clara. La vida se siente inestable, como una cárcel, después de haber tenido que someterse. Alguien o algo más grande parece llevar las riendas. Luchas contra un enemigo al que a veces no sabes poner nombre. La resistencia es tan total que la interpretación espiritual imagina al cuerpo obligado a descargar ese peso. Lo que, según ella, te quita los mandos de las manos es una angustia intensa.
El miedo a perder a alguien o algo que consideras tuyo puede estallar como pánico. La pérdida de conocimiento se interpreta como una protección, un breve respiro de unas relaciones que se han vuelto demasiado difíciles, el tiempo justo para respirar. La dualidad es la de sentirse atrapado. Se dice que vivir en la cabeza, por delante del momento, sobrecalienta los circuitos. Querer tanto control sobre los demás que el cuerpo acaba fuera de control es la ironía que gusta a estas páginas. Ya basta. El esfuerzo es demasiado. Se rechaza la vida porque parece empeñada en hacerte sufrir, y al mismo tiempo se la siente como la perseguidora.
La rigidez y las oleadas de convulsión se imaginan como una protesta, una forma de dejar salir viejas amarguras. Se dice que, durante una crisis, los movimientos expresan lo que antes no pudo decirse ni hacerse, y avisan a quienes están cerca de que hacen falta amor y atención. Una crisis puede asustar a las personas que te quieren. No es un método para conseguir atención, ni una manera de sentirse superior. Las causas que se sitúan en la primera infancia, en el embarazo, en la culpa o en un maltrato necesitan el mismo cuidado que cualquier otra historia de daño: seguridad y ayuda si alguien está sufriendo daño, y ninguna descripción de ese daño como un símbolo. Separarse de un padre, o de los propios hijos, puede ser un duelo real. No escribe el patrón eléctrico.
Lo que puede tomarse de estas páginas sin hacer daño es la sensación de sobrecarga. La vida diaria ocupa demasiado espacio. Los acontecimientos se amplifican en la mente. Hay una decisión que no se está tomando. Un gran miedo, a la muerte, a la enfermedad o a perder a alguien, puede teñir el deseo de avanzar, como cuando hay que asistir a un funeral y el cuerpo no quiere ponerse en marcha. La invitación, después, es notar lo que ocurre por dentro, ver que también llegan el amor y la belleza, y dejar de vivir solo dentro de una cárcel de pensamientos. Los demás pueden llevar su parte. El medicamento es lo que impide que la descarga sea la vía por la que sale la emoción.
Una forma más amable de vivirlo
- Después de una crisis, cuando estés a salvo, nombra una emoción que no tenía otra puerta.
- Devuelve una responsabilidad que nunca fue tuya.
- La próxima dosis sigue tocando. Compartir lo que sientes es algo aparte.
Preguntas para hacerte
Tómate tu tiempo. No hay respuestas correctas: simplemente observa lo que surge.
- ¿De qué huyo en esos pocos segundos en que, por dentro, salgo de la habitación?
- ¿Qué emoción he juzgado con tanta dureza que no dejo que se vea?
- ¿Dónde intento controlar a todos los que me rodean, hasta agotarme?
“Puedo sentir lo que está aquí, y puedo dejar que los demás lleven su propia parte.”
Ir más lejos, con suavidad
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Nuestros productos están pensados para la relajación y la introspección. No son un tratamiento médico y no sustituyen la atención que recibes.
Cuándo consultar a un médico
- Una primera crisis requiere atención médica urgente. Una crisis que dura más de cinco minutos, o una segunda crisis antes de recuperarse de la primera, requiere una ambulancia; llama al 112 o al número de emergencias de tu país.
- No dejes un medicamento antiepiléptico porque una interpretación te haya hecho sentir que la descarga tiene explicación. Dejarlo de golpe puede provocar crisis por sí mismo.
- Si la historia de fondo es un maltrato, ponte a salvo y pide ayuda. Una crisis no es una forma de pedir atención, y tampoco es un castigo.
Dolencias relacionadas
Fuentes e inspiración
Información médica
Lectura emocional y espiritual
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. pp. 99–100.
Esta página es una interpretación original escrita por el equipo editorial de Body Hemi-Sync. Se inspira en estas fuentes sin reproducirlas. Cómo escribimos y revisamos nuestras páginas.
