Hepatitis: significado espiritual y causas emocionales
Por el equipo editorial de Body Hemi-SyncActualizado el Política editorial
Guardar en PinterestQué es la hepatitis
La hepatitis es una inflamación del hígado. Los virus causan los tipos llamados A, B, C y otros. El alcohol, algunos medicamentos, las enfermedades autoinmunes y un conducto biliar obstruido también pueden inflamar el hígado. Todo el cuerpo lo nota. La debilidad, la ictericia, la falta de apetito, las náuseas, la fiebre y las molestias en el abdomen son los signos habituales. La hepatitis A suele venir de alimentos o agua contaminados y normalmente se cura. Las hepatitis B y C se transmiten por la sangre y, en el caso de la B, también por vía sexual y de madre a hijo. Pueden volverse crónicas y dejar cicatrices en el hígado. Las vacunas, las pruebas y el tratamiento antiviral son hechos médicos. Ninguno de ellos es una cuestión de actitud.
La interpretación espiritual que sigue no explica cómo llega un virus, y no sustituye un análisis de sangre. Se centra en la ira, el rencor y la manera de atravesar una etapa difícil. Los cálculos biliares son la forma endurecida de una amargura emparentada.
El significado emocional de la hepatitis
El hígado se interpreta como el que da la vida, el que limpia la sangre de venenos y excesos y mantiene en equilibrio el estado emocional. También es el lugar donde pueden acumularse sentimientos venenosos y un exceso de odio. Es la sede de la ira. Las enfermedades cuyo nombre termina en «-itis» se interpretan como irritación e ira. La hepatitis se relaciona con las relaciones personales o con una situación difícil. Estás desesperado, y te cuestionas la imagen que proyectas.
Hacerse mala sangre por nada trae mucha ira, rencor, rabia e incluso odio, que pueden inclinarse hacia la violencia contra ti mismo o contra otras personas. La violencia no es una metáfora que haya que poner en práctica. Si corres el riesgo de hacerte daño o de hacérselo a alguien, eso es una razón para pedir ayuda, no una lectura con la que quedarse: llama al 112 o a la línea de prevención del suicidio de tu país (en España, el 024). Estos sentimientos suelen nacer de una sensación de fracaso en algún ámbito de la vida, o de una rebeldía contra una injusticia del mundo. Te resistes a abrir tu mente y a ver los acontecimientos de otra manera. Te cuesta distinguir el bien del mal. ¿Te respetas de verdad en lo que eres y en lo que vives? Puedes sentirte tan desbordado por todo lo que te rodea que pierdes el contacto con tu propio rumbo. Estás entre dos mundos, sin sentido de unidad.
El rencor hacia familiares que se entrometen en tu vida forma parte del mismo cuadro. La huida está muy presente, y te mantiene lejos de la verdad y del respeto.
Lo que pueden sugerir las circunstancias
La interpretación espiritual distingue tres formas virales por el matiz del rencor, no por una causa que se pueda contraer a partir de un estado de ánimo.
- La hepatitis A se relaciona con un rencor por la comida misma, o por un problema que tiene que ver con el sustento y que consideras vital. El ejemplo que se da es el de una pareja que se niega a pagar la pensión. Lo importante es aquello que se siente esencial y que se te niega.
- La hepatitis B se relaciona con un rencor por algo o alguien que se te impuso. Aplazaste un acontecimiento que te importaba, viviste una gran decepción y quizá un rechazo. Te «inyectaron» en una situación que rechazabas, te sacaron de un lugar cómodo para llevarte a otro que no te convenía en absoluto, atrapado, sin poder reaccionar. Después llega la angustia. Los acontecimientos del pasado te marcaron tan profundamente que defines el presente a partir de esas experiencias, en lugar de confiar en que las cosas pueden ir bien. Te sientes envenenado por tu propia dificultad para soltar el pasado, y por el apego a lo material y a una imagen social.
- La hepatitis C se relaciona con un gran rencor por algo desconocido o secreto. ¿Quiénes son mis padres? ¿Dónde nací? Te resistes a las situaciones nuevas que te obligarían a cambiar. Te aferras a prejuicios y a ideas que ya tienes.
Son preguntas sobre la amargura. No son un mapa de cómo se transmiten los virus, ni un juicio sobre la vida sexual o la historia familiar de nadie.
Una forma más amable de vivirlo
El descanso, que la enfermedad impone, es el tiempo que esta lectura te pide para hacer balance.
- Deja un prejuicio y una ira que has estado alimentando. Las nuevas actitudes son las que permiten vivir un potencial.
- Suelta lo que te hace daño. La alegría puede formar parte de la vida, porque la mereces.
- Pregúntate dónde está la huida. La evitación es lo que mantiene la verdad a distancia.
- Distingue un virus de un resentimiento. Uno necesita medicamentos. El otro necesita ser nombrado.
- Mantén el tratamiento. Un cuadro emocional no cura la hepatitis B ni la C.
Preguntas para hacerte
Tómate tu tiempo. No hay respuestas correctas: simplemente observa lo que surge.
- ¿Dónde me hago mala sangre por algo pequeño, hasta que se convierte en rabia?
- ¿Contra qué fracaso, o contra qué injusticia, sigo rebelándome?
- ¿Me respeto en lo que estoy viviendo, o he perdido el hilo?
- ¿Qué prejuicio o qué vieja ira estoy alimentando?
- ¿Hay una situación en la que siento que me metieron y de la que no pude salir?
- ¿Qué secreto, u origen desconocido, sigue amargándome?
“Uso el descanso que se me ha dado para dejar una vieja ira. La alegría tiene un lugar en esta vida, y estoy dispuesto a dejar ir lo que me hace daño.”
Ir más lejos, con suavidad
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Cuándo consultar a un médico
- Piel u ojos amarillos, orina oscura, heces pálidas, náuseas, fiebre o dolor debajo de las costillas derechas. La hepatitis necesita atención médica.
- Vómitos con sangre, confusión o una somnolencia extrema. Llama al 112 o al número de emergencias de tu país.
- Quizá hayas estado expuesto a la hepatitis por una relación sexual, un pinchazo con una aguja, o alimentos y agua en una zona de riesgo. Pregunta por las pruebas y la vacunación.
- Bebes mucho alcohol, o tomas medicamentos o suplementos que pueden dañar el hígado.
- La hepatitis B o C puede pasar inadvertida durante años. El diagnóstico corresponde a un profesional sanitario, y el tratamiento puede eliminar o controlar el virus.
- No dejes un medicamento recetado, y no tomes una piel amarilla por un estado de ánimo.
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Fuentes e inspiración
Información médica
Lectura emocional y espiritual
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 189–190.
Esta página es una interpretación original escrita por el equipo editorial de Body Hemi-Sync. Se inspira en estas fuentes sin reproducirlas. Cómo escribimos y revisamos nuestras páginas.
