Dislexia: significado espiritual y causas emocionales
Por el equipo editorial de Body Hemi-SyncActualizado el Política editorial
Guardar en PinterestQué es la dislexia
La dislexia es una diferencia de aprendizaje frecuente que afecta sobre todo a la lectura y a la ortografía. A las personas con dislexia a menudo les cuesta relacionar las letras con los sonidos que representan, leer con rapidez y precisión, escribir con una ortografía constante y retener secuencias, como unas instrucciones. No está relacionada con la inteligencia, la vista ni el esfuerzo, y se da en todos los niveles de capacidad.
La dislexia dura toda la vida. Suele darse en varias personas de una misma familia y refleja una forma distinta de procesar el lenguaje en el cerebro. No la causan la manera de educar, la actitud del niño ni nada de lo que haya pasado en casa o en la escuela. Muchas personas con dislexia tienen verdaderos puntos fuertes en el pensamiento creativo, la resolución de problemas, el razonamiento verbal y la capacidad de ver el conjunto.
No hay "cura", ni hace falta. Lo que ayuda es reconocerla pronto y contar con un buen apoyo: una evaluación hecha por un docente especializado o un psicopedagogo, una enseñanza estructurada de la relación entre letras y sonidos y de la ortografía, más tiempo en los exámenes, programas de lectura en voz alta y otras herramientas de apoyo, y la comprensión de profesores, empleadores y familia. Con el apoyo adecuado, las personas con dislexia aprenden, estudian y trabajan con éxito.
El significado emocional de la dislexia
En lo espiritual, las preguntas en torno a la dislexia no tratan de su causa. Tratan de cómo vives con ella: el ritmo que te impones, las expectativas que sientes y el estrés que puede acumularse con los años alrededor de la lectura y la escritura. Cada tema que sigue se ofrece como una pregunta en la que quizá te reconozcas, o quizá no.
Una mente que se adelanta
Uno de los temas es la velocidad. Tus pensamientos pueden ir más rápido que tus palabras, y todo se agolpa a la salida. Quizá quieras que la vida vaya más deprisa de lo que puede ir. La interpretación espiritual te invita a observar si te exiges seguir un ritmo interior que no te deja espacio para respirar.
Querer estar a la altura
Otro tema es el deseo de agradar. Tanto si el hogar era tranquilo como agitado, protector o muy ajetreado, un niño puede sentir una fuerte necesidad de satisfacer a uno de sus padres o a alguien cercano, y miedo a no estar a la altura. Una autoestima baja puede hacer que cada dificultad se sienta como un tropiezo. No es culpa de nadie. Es simplemente un peso que vale la pena notar, para poder dejarlo en el suelo.
Cuando la lectura carga con un estrés antiguo
Para muchas personas, la propia lectura guarda un recuerdo: tener que leer en voz alta delante de la clase, una risa, un comentario, un bolígrafo rojo. Cada vez que lees, ese viejo estrés puede despertar de nuevo. En francés, l'écrit (lo escrito) suena parecido a les cris (los gritos), y la interpretación espiritual oye en ello una pregunta: ¿sigue lo escrito trayendo de vuelta un ambiente de voces alzadas o de presión, en casa o en la escuela? Si es así, ese recuerdo merece amabilidad, no culpa.
Normas que aprietan demasiado
Las estructuras que te rodean, en casa, en la escuela o en el trabajo, pueden parecerte demasiado estrictas. Quizá te sientas como un soldadito que debe obedecer o será castigado, o incluso vivas mucha protección como una forma de restricción. La pregunta es si las normas que te rodean se sienten como un marco que te sostiene o como una jaula que te frena.
Para madres y padres
Si eres madre o padre de un niño con dislexia, nada de lo que aquí se dice sugiere que tú la hayas causado. La mirada espiritual simplemente te invita a observar el clima que rodea el aprendizaje: ¿puede la frustración, la tuya y la de tu hijo, expresarse con calma y comprensión, para que los deberes no sean un campo de batalla?
Una forma más amable de vivirlo
La invitación es a llevar tu propio ritmo y a confiar en tu manera de aprender.
- Paso a paso. Divide la lectura y la escritura en pasos pequeños y date el tiempo que cada uno necesita, sin prisas.
- Respira primero. Antes de una tarea que te tensa, haz unas cuantas respiraciones lentas y deja que el cuerpo se calme.
- Recuerda que eres inteligente. La dislexia es otra forma de procesar, no una falta de capacidad. Nombra una cosa que haces bien.
- Recupera tu aprendizaje. Elige las herramientas que te van bien, como audiolibros, mapas mentales o el dictado por voz, y úsalas sin pedir perdón.
- Deja que la lectura abra puertas. Lee algo solo por placer, a tu ritmo, para que leer vuelva a ser una puerta al mundo.
- Di lo que ya no te sirve. Explica con calma a un profesor, a un responsable o a alguien de tu familia qué te ayudaría, y deja que las normas se conviertan en apoyo en lugar de presión.
Preguntas para hacerte
Tómate tu tiempo. No hay respuestas correctas: simplemente observa lo que surge.
- ¿Siento a menudo que mis pensamientos van más rápido de lo que mis palabras pueden seguir?
- ¿Qué expectativas de quién sigo intentando cumplir, y temo no ser nunca lo bastante bueno para esa persona?
- ¿Está la lectura ligada, para mí, a un momento de estrés, como que me obligaran a leer en voz alta o que se rieran de mí?
- ¿Siento las normas que me rodean como un apoyo o como órdenes que debo obedecer si no quiero ser castigado?
- ¿Dónde podría darme más tiempo para hacer las cosas paso a paso?
- ¿Qué puntos fuertes míos he pasado por alto porque leer me costaba?
“Aprendo a mi manera y a mi ritmo. Sé que soy inteligente y avanzo paso a paso.”
Ir más lejos, con suavidad
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Nuestros productos están pensados para la relajación y la introspección. No son un tratamiento médico y no sustituyen la atención que recibes.
Cuándo consultar a un médico
- La dislexia no es una enfermedad y no necesita curarse. Si sospechas que existe, habla con el orientador o el equipo de apoyo educativo del centro, o con un profesor; en el caso de un adulto, con la empresa, el centro de estudios o una asociación de dislexia, para solicitar una evaluación.
- Pide también una revisión de la vista y del oído. Los problemas de visión o de audición pueden dificultar la lectura y son fáciles de comprobar.
- Consulta al médico de cabecera si un niño pierde habilidades que ya tenía, o si las dificultades para leer vienen acompañadas de otros cambios, como dolores de cabeza, torpeza o convulsiones.
- Consulta al médico de cabecera si un niño o un adulto está muy ansioso, decaído o retraído por las dificultades en la escuela o en el trabajo. El apoyo emocional importa tanto como el apoyo al aprendizaje.
- El apoyo y las adaptaciones razonables, como más tiempo, la tecnología de apoyo o una enseñanza estructurada, son un derecho en muchos países. No son un favor.
Dolencias relacionadas
Fuentes e inspiración
Información médica
Lectura emocional y espiritual
- Jacques Martel, Le Grand Dictionnaire des Malaises et des Maladies , págs. 167–168.
Esta página es una interpretación original escrita por el equipo editorial de Body Hemi-Sync. Se inspira en estas fuentes sin reproducirlas. Cómo escribimos y revisamos nuestras páginas.
